Movistar pierde otra guerra
Hace unos días leí en Público un interesante artículo que firmaba mi amiga Blanca Salvatierra.
La noticia daba a conocer el triunfo de un persistente cliente de movistar que había conseguido hacer valer sus derechos tras una ardua lucha que se ha prolongado durante tres años y en la que han tenido que intervenir los tribunales.
La historia tiene un final justo. Este usuario ha conseguido que La Más Grande desembolse al demandante nada menos que 59.000 euros.
Su caso me ha recordado al que viví hace unos meses en el que una junta arbitral de consumo obligó a Telefónica Móviles a devolverme una penalización que me había cobrado.
La cuantía en mi caso fue muy inferior (sólo 145 euros), también el plazo (unos siete meses) y los trámites, pero el trasfondo es el mismo: una multinacional abusa de sus abonados y, únicamente cuando la Justicia toma cartas en el asunto, recula y devuelve lo que nunca debió haberse apropiado.
A movistar le da igual que sean 145 euros que 59.000. Para una operadora en la que plantearse una acción de marketing (algo muy habitual) supone un desembolso mínimo de un millón de euros, tener que soltar estas cantidades no les decuadra la cuenta de resultados.
Lo que me pregunto es en cuánto estimarán que les cuesta reparar su imagen cuando la Prensa se hace eco de estas resoluciones. Seguro que hay consultoras o un departamento interno en la propia compañía que trata de apagar estos fuegos si no ha podido prevenirlos antes y que estima los daños del incendio. En fin, yo digo como los anuncios de MasterCard… Que Telefónica tenga que bajarse los pantalones “no tiene precio”.
Y con respecto al vencedor de esta contienda y a pesar de que la redactora del nuevo diario lo explica muy bien, os hago un resumen:
En 2004 La Más Grande lanzó una promoción que bautizó como ‘Plan pioneros’. Consistía en ofrecer los primeros móviles UMTS (3G) por algo menos de una cuarta parte de su precio (800 euros) y la promesa de renovarlos más adelante.
El demandante embarcó a 145 personas en esta oferta. A cambio conseguiría puntos para poder conseguir nuevos terminales cuando llegara el momento.
Movistar no cumplió su parte del trato y el cliente solicitó un arbitraje de consumo. La junta le dio la razón, pero la operadora azul no le concedió insuficientes puntos como para realizar los 145 canjes prometidos.
El abonado siguió adelante, esta vez en un juzgado de primera instancia. Nueva victoria para el muchacho, de 25 años. El juez aceptó los argumentos del denunciante, pero Telefónica tampoco entregó los aparatos.
Tercer round. El cliente solicitó en dinero la valoración de la mercancía. La sentencia, firme y favorable para este usuario, dice que la azul debe pagarle 59.000 euros por los siguientes conceptos: 145 x 800 euros del valor de los disputados móviles, 500 euros por unos servicios que contrató y nunca pudo disfrutar y otros 500 por daños y perjuicios.
“Lo hubiera hecho igual por tres móviles”, dijo esre David después de ‘tumbar’ a Goliat.


