Teleoperadores, clientes y viceversa
Hola movilones,
En este blog ya hemos hablado muchas veces de los teleoperadores y los clientes que llaman a los teléfonos de atención a los ídems.
Hace mucho tiempo, que uno ya va teniendo cierta edad, fui agente de uno de estos call centers y como todo el mundo también soy usuario de estas líneas, así que me siento identificado con ambas partes.
Por un lado están los que dicen que la mayor parte de los que llaman son unos catetos o unos prepotentes y sólo se libran unos pocos de la quema de esta clasificación tan taxativa.
Y por otro, los que opinan que los teleoperadores a veces parecen máquinas incapaces de resolver nada y que en la mayoría de los casos se limitan a leer un guión absurdo con forma de bucle del que es imposible sacarles.
Saco este tema porque acabo de leer el libro ¿Me pone con el cielo? Me lo regaló mi prima hace tiempo, pero no había tenido tiempo de ponerme con él hasta ahora.
Se trata de un compendio de anécdotas de los agentes del 11811, el teléfono de información del señor del pelucón moreno y prologado por Gomaespuma.
Obviamente no es una obra maestra de la literatura, pero es divertido, que es lo único que se le puede exigir a un libro como éste.
A lo largo de sus páginas va contando algunas de las situaciones más curiosas que han vivido las personas que trabajan en este número. Citaré algunas de las que están relacionadas con la telefonía:
- -Señorita, quiero el teléfono de la ONU de Córdoba.
-¿Quiere el teléfono de la Organización de las Naciones Unidas?
-No lo sé… Yo quiero lo de la compañía de telefonía…
-Señora, entiendo que lo que usted está buscando es el teléfono de la compañía ONO.
-¡Pues eso!- -Buenas. Quiero el teléfono de una empresa que se llama Banató, en Badajoz.
-Pues mire, no me aparece nada a nivel local ni nacional.
-Eso no puede ser. Tiene que venir, si lo anuncian en la tele… De teléfonos y cosas así.
-¿Puede ser una empresa de telefonía y líneas ADSL?
-Sí, sí, efectivamente.
-¿Puede ser Wanadoo, con dos oes?
-¡Eeeesa es!- (Un señor con marcado acento andaluz)
-Quillo, va k a vé. Dame por favó er teléfono de ‘ezponja’
-Disculpe, no sé si le entendido bien. ¿Ha dicho ‘esponja’? ¿Es una tienda?
-Zí, zí, eza de ‘ehponja’, aquí en La Línea…
-No soy capaz de encontrarlo. ¿Me puede decir a qué se dedica la tienda si es tan amable?
-¡Cómo no va a estar…! Zí, hombreeee, lo de los móvileee…
-¿No se referirá a The Phone House?
-Po ezoooo, eh pon jaaa…- -Buenos días, cariño. Es que tengo un gnomo con una lucecita y no sé qué quiere decirme.
-¿Disculpe? ¿Un gnomo?
-Sí, un gnomo con una lucecita que se enciende y se apaga.
-¡Ah, un Domo! Es el contestador de su teléfono y le avisa de que tiene un mensaje. ¿Quiere que le conecte con el número en el que le enseñen a utilizarlo?
-Sí, por favor, que me digan lo que quiere decirme el gnomo éste.
He echado de menos a la otra parte, la de los clientes que se han quedado sorprendidos con las respuestas que han recibido después de dejarse un dinero (a 1,13 euros el minuto + el establecimiento de llamada) llamando al 11811 (o a cualquier teléfono de estas características). ¿Conoces alguna anécdota?

abril 11th, 2009 at 20:23
Teleoperadores, clientes y viceversa…
Divertidas anécdotas del 11811 relacionadas con el mundo de la telefonía….
junio 9th, 2009 at 16:44
Hola
Hace poco lei un libro muy bueno “anecdotas teleoperadores” se puede adquirir en:
http://www.autopublish.es/libreria/anécdotas-de-teleoperadores-p-1754.html
Es muy muy gracioso y real