Con estos tiempos que corren la gente está más pendiente de los precios que nunca. Muchos ya no tienen más sitio en su cinturón para hacerse más agujeros. Así que ofrecer la mejor tarifa de telefonía móvil es crucial para captar nuevos clientes.
Y claro, en plena batalla comercial son muchas las operadoras que quieren colgarse la medalla de “tenemos el plan más barato”.
Yoigo ha echado sus cuentas y ha decidido sacrificar sus márgenes lanzando una nueva tarifa con un precio nominal por minuto de 6,96 céntimos. No estaría mal si no fuera por fuera por los 29 euracos de consumo mínimo mensual que exige. La filial española se TeliaSonera nos tenía acostumbrado a una obligación mucho más razonable: 6,96 euros cada 30 días (incluso en prepago).
Por eso, cuando lanza una campaña en la que afirma: “Todos dicen que tienen la mejor tarifa, pero sólo uno dice la verdad”, Facua puntualiza que hay mejores opciones y les denuncia por publicidad engañosa.
La organización de consumidores se refiere a varias OMV: Pepephone, MÁSmovil y Eroski Móvil, que tienen propuestas más ventajosas.
Para empezar, no piden un gasto mínimo tan abusivo. La marca de Globalia y la de la cadena de hipermercados no obligan a gastar nada y la enseña de la mano se conforma con un razonable abono de 1,16 euros al mes.
Y luego hay otras condiciones que también son mejores con respecto a Yoigo:
Precio por minuto. Yoigo no es la única que factura a 6 céntimos (más IVA) cada 60 segundos. Pepephone y MÁSmovil también tienen tarifas con este precio. Y en el caso de la empresa del grupo Globalia incluso la rebaja hasta 5,5 céntimos por minuto (más impuestos indirectos) a determinados colectivos (clientes de Mapfre, titulares del carnet jove de la Generalitat de Cataluña…)
SMS. El precio de los mensajes es más bajo en el caso de Pepephone (10,4 céntimos) y MÁSmovil (9,28 céntimos) frente a los 11,6 que factura Xfera Móviles.
Sin permanencia. Las OMV no te obligan a quedarte un tiempo predeterminado. Te puedes ir cuando quieras. No te van a poner ninguna pega, ni tampoco te van a cobrar una penalización. Los de Yoigo, sí, hasta 116 euros si te han subvencionado un móvil, aunque sea muy básico y libre cueste menos que esa multa.
Tarifas sin establecimiento de llamada. Y, por último, no hay que olvidar que, aunque son pocas, existen tarifas que no cobran el canon de conexión en cada llamada. Es el caso de Eroski Móvil (Habla poco y Contigo) y las tarifas movilonia.com (VIP y NUEVEga y llama), ambas ofrecidas a través de Pepephone. Estos planes de precios son mucho más ventajosos en las llamadas cortas, que en la práctica, son la gran mayoría.
A todo esto me queda hacer dos consideraciones más:
No existen tarifas perfectas. Cada usuario tiene unos hábitos de uso que pueden hacer que determinadas opciones le resulten más beneficiosas que otras.
¿Qué hace simyo diciendo que tienen la mejor tarifa del mercado cuando hace mucho tiempo que hay compañías en el mercado que cobran 7, 6 y hasta 5,5 céntimos por minuto? Está claro que siguen dormidos y que no quieren despertar de ese letargo…
Llevo pocos días con mi nueva tarifa movilonia.com VIP by Pepephone, pero estoy encantado. Se lo comentaba a mi prima, La Botellines, a la que trataba de convencer de la ventaja que supone no tener que pagar por el establecimiento de llamada, sobre todo en las llamadas cortas.
Pero ella, que es muy poco dada a aceptar las novedades, me rebatía diciéndome que “en dos minutos no da tiempo a decir casi nada”.
Un día está compuesto por 1.440 minutos, así que un par de ellos parece un tiempo insignificante en el que apenas se puede hablar, pero lo cierto es que 120 segundos dan mucho de sí y se puede decir muchas cosas. Y para demostrárselo a La Botellines, he encontrado un vídeo en YouTube que he transcrito para que se quede aflatá
-Lydia.
-¿Qué?
-Mira, te llamo porque es que estoy ahora mismo medio aflatá, ¿eh? ¡Hasta una tila me he tenido que hacer!
-¿Por qué?
-Que me acaba de llamar Melissa Engels diciendo que “nos vayamos olvidando de la exposición en Nueva York”
-¡Anda!
-¡Tal como lo estás oyendo! Bueno y yo he dicho: “¿Y eso por qué?” Y dice: “No es que está todo ocupado ahora mismo. Esta temporada lo tenemos todo copado. Vais a tener que esperar por los menos dos temporadas más… ¡Y eso con suerte!”
-¿Dos temporadas?
-¡Eso ni pensarlo! Digo: “Por lo menos la individual de ciencia y arte que me promestiste me la tienes que hacer” y dice: “¡Ay!, pues no va a ser posible, ¿eh?”. Bueno, entonces, ¿ahora yo qué hago con la serie ‘Vértigo’? ¡Más de 30 cuadros, 3 piezas y la instalación de las capas que las tengo hasta apurgarás!
-¡Chós!
-Dice: “¡Ay, lo siento, lo siento…!” Digo: “¡¡Lo siento, no!! Que tú me dijiste que hiciera informalismo abstracto y me he llevao dos años pintando sin ganas pintando informalismo abstracto porque es lo que se colgaba en Nueva York ¿Y ahora me vas a dejar en la calle? ¡Ja, ja! Digo: “Tú no sabes con quién estás hablando?”
-¡Hay que ver!
-Y dice: “¡Ay, pues habla con mi abogado, mi abogado!” Con tu abogado voy a hablar, pero que te voy a poner una denuncia.
-¡Verdad!
Bueno y ahora vamos a ver: Las tres litos que te mandé y los dos grabados de los hombres en cuclillas, los has recibío, ¿no? y dice: “¡Ay, yo no he recibido nada”
-¡Uy, uy, uy…!
-¿Que no lo has recibío?
-¡Uh!
-Dice: “No, es que ahora está el correo muy mal…” digo: “Pues ve enterándote dónde están las obras, ¿eh? Que te voy a meter un puro, hija la gran puta!”
-¡Qué fresca!
-”Ay, pues no te pongas así porque yo nunca te dije que tú expusieras aquí. Salió de ti…”
-¡Hay que ver!
-Me he llevao dos años batallando con mi marido pa convencerlo y ahora me vas a dejar tirá. Es que me me presento en la puerta de tu galería con los cuadros y a ver si vas a tener coño de echarme de la galería!
-¡Qué fresquísima! Vamos yo no me podía imaginar eso
-No, si lo sabía. ¡Yo lo sabía! Yo me lo estaba esto barruntando, pero tú con la leche de “Nueva York es un sitio muy importante donde un artista tiene que exponer” Yo no quería exponer… en Nueva York, porque no me gusta Nueva York y estoy de informalismo abstracto hasta el mismísimo coño. ¿Y sabes lo que te digo? ¡Porque a mí lo que me gusta pintar son flores! ¡Y no la mierda ésa, que ahora tengo ahí 30 cuadros, que me los voy a tener que comer yo!
-¡Verdad!
-¿Tú te has enterao? ¡Pues eso es lo que hay! Y ahora, cuéntaselo a tu prima, la que nos animó.
-¡Verdad!
-¡Tanto Nueva York, tanto Nueva York, tanto Nueva York…! ¡Cago en la leche que mamó Nueva York!
Esta conversación, con toda la historia sobre la exposición frustrada de informalismo abstracto en Nueva York, dura, exactamente, 2 minutos y 3 segundos.
Con la tarifa movilonia.com la llamada saldría por 26,6 céntimos (30,9 con IVA).
Mi prima, La Botellines, tiene el contrato clásico de Vodafone (un plan que sigue vigente, pero que está descatalogado y que se ha negado a modificar por aquello que os contaba al principio de su reticencia a los cambios). A ella, esta presunta llamada, le costaría 48,9 céntimos (56,7 teniendo en cuenta los impuestos indirectos).
Voy a enviarle este post por e-mail. A ver qué me dice…